El poder de la divulgación científica

El pasado 12 de febrero tuve el gran placer y honor de impartir una conferencia sobre Ciencia y divulgación científica en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Burgos. ¡Una magnífica experiencia!

 

Cartel de la conferencia diseñado por Jesús Garoz Ruiz (@JesusGarozRuiz).

La conferencia estuvo estructurada en 4 partes: componentes de la Ciencia, cultura científica, el científico como divulgador y la historia de un joven químico. Tradicionalmente, la actividad científica ha venido dada por la investigación y la enseñanza, sin embargo, hoy en día la divulgación es otra de las componentes del vector que define a la actividad científica.

 

¡Es fundamental la interacción entre todos los componentes del vector ciencia!

 

Nadie conoce mejor la Ciencia que el científico, por lo que éste debe ser agente directo en todas las facetas que atañen a la Ciencia, colaborando con el resto de expertos y profesionales. ¡Trabajando en equipo! 

Aunque vivimos en un momento en el que se hace más divulgación que hace años, no vivimos en el auge de la divulgación científica, como he podido leer recientemente en varia conversaciones de Twitter, alguna dejando mucho que desear¡La divulgación está aún en pañales! Aún no estamos en el estado de transición, acabamos de abandonar la zona de los reactivos en el diagrama de reacción (¡lo cual es fascinante!). Por otro lado, y por continuar con los símiles químicos, la divulgación no es la solución a la falta de cultura científica, en definitiva, a la alfabetización científica de la sociedad; es una herramienta más (algunos datos sobre esto se dieron en la charla y aparecen en la presentación). Divulgación y educación son las dos herramientas clave para lograr este objetivo pero si de un orbital híbrido se tratara, tendríamos que hablar de un orbital de3. La educación (e) es mucho más potente a la hora de combatir la falta de cultura científica que la divulgación (d), es más, la educación en las primeras etapas educativas es fundamental. Pasarán los años y nuestros jóvenes alumnos de ESO y Bachillerato no recordarán si el tricloruro de boro era una especie polar o apolar (es apolar) o cómo se calcula el pH de una disolución acuosa de amoniaco (una base de Bronsted-Lowry débil), pero sí recordarán que eso del “100% natural= 0% química”, entre otros disparates, no tiene sentido. Es en los institutos y en los colegios donde comienza la alfabetización científica que hará de estos futuros ciudadanos, ciudadanos científicamente cultos, más resistentes a los ataques de las pseudociencias y es ahí donde la divulgación ayudará a mantener la cultura científica. 

Pretender ver la divulgación como la única solución a la falta de cultura científica es un disparate. El gran poder de la divulgación radica en su interacción con la investigación (la sociedad debe conocer a los científicos y sus trabajos para demandar que no haya recortes en I+D a sus políticos, entre otros aspectos) y con la enseñanza (¡la divulgación es un potente recurso didáctico!). La divulgación sumará a esa alfabetización científica, pero no es la panacea.

El objetivo de esta sesión fue darnos cuentas de qué es realmente la divulgación, bajo mi punto de vista. Para un servidor, divulgar es ayudar, aprender y compartir. Toda divulgación, bien hecha (sin barbaridades que violen las leyes de la Ciencia o disparates pseudocientíficos, que se pueden encontrar, por desgracia no con la frecuencia que me gustaría) es valiosa. Y es ahí donde no pude evitar hacer una autocrítica a la divulgación. Cuando escribí Carta a un joven científico me sorprendió especialmente ver cómo la crítica a Menéame fue algo que despertó casi más interés que el resto del mensaje que a mi parecer era positivo. Dije que Menéame me parecía enfermizo y me sigue pareciendo enfermizo, aunque haya divulgadores que lo usen para dar protagonismo a la Ciencia, sigo pensando que al igual que los premios “Pitágoras” o “20 segundos”, muchas veces se convierten en un auténtico escaparate personal: Marketing.

Respeto quien quiera vivir así su actividad divulgativa, pero no creo que sume a la cultura científica e incluso creo que puede llegar a ser contraproducente o dar una mala imagen del científico como divulgador (el elitismo nunca suma, siempre resta, en cualquier área de la vida). Personalmente, repito personalmente, creo que la divulgación debe ir por otros caminos. Las redes sociales son efímeras, la divulgación debe mirar a largo plazo. Las redes sociales son el medio, no el fin. Enriquecer la web para que los buenos contenidos científicos imperen (rigurosos pero didácticos, amenos e incluso divertidos, etc) en los distintos foros (Facebook, Twitter, foros de científicos y profesores, etc) pero sin el bombardeo constante, la competencia y el exceso de marketing que para muchos (no soy el único que lo piensa aunque quizás uno de los pocos idiotas que lo escribe) llega a ser pesado, agotador y poco enriquecedor. Respecto a los premios, me alegra cuando lo consiguen blogs de altura, pero sinceramente pienso que un premio concedido por pedir votos no es un auténtico premio pues de este modo, blogs pseudocientíficos con apoyo popular podrían conseguir los primeros puestos. De hecho, el blog de Punset no quedó en posiciones demasiadas bajas en los rankings de los premios Bitácoras… Pero repito, es sólo mi opinión, que vuelvo a comentar por ser tema que apareció en la charla.

Y tras la reflexión sobre la Ciencia, la actividad científica y la divulgación, llegamos  al final de la conferencia: la historia de un joven químico. En esta parte de la conferencia, para mí las más emotiva, pude hacer mención a  todos aquellos compañeros de los cuales aprendí y sigo aprendiendo cada día. No están todos los que son pero si son todos los que están. Por motivos de tiempo no pude dedicar el mismo tiempo a todos, pero aun así no quise que ninguno se quedara fuera (si he olvidado a alguien, ¡pido mil perdones!, todos los que trabajáis por y para la Cultura Científica sois auténticos gigantes).  Creo que una de las cosas más bonitas en la vida es el agradecimiento a todas aquellas personas que, incluso cuando ya no forman parte de nuestra vida por diversos motivos, contribuyeron a nuestra vida en mayor o menor grado. Desde mis comienzos en la divulgación (y todavía sólo soy un aprendiz) he podido caminar a hombros de auténticos gigantes (en lo humano y en lo científico, para mí, inseparable) y es a ellos a los que quería dedicar esta conferencia, porque no estaría allí sin ellos. Ojalá repita algún día una conferencia así y haya descubierto más y más blogs y divulgadores para incluir en la presentación. ¡Estoy seguro de que así será!

Sin más dilación, os dejo con las diapositivas de la conferencia. ¡Espero que la disfrutéis tanto como yo disfruté impartiéndola!

 

Por otro lado, debo decir que mi visita a Burgos fue una experiencia humana, cultural y científica apasionante. Debo agradecer al Decanato de la Facultad de Ciencias su gran amabilidad y el trato inmejorable que me dieron. También quiero destacar la amabilidad de los medios de comunicación, tanto El correo de Burgos como Diario de Burgos y el canal de televisión local de Burgos por cubrir la noticia con tanto interés y profesionalidad. Por supuesto, moles de gracias a todos los asistentes por su interés, sus preguntas, sus comentarios… ¡Fue un auténtico placer!

Amables palabras del Diario de Burgos que junto con El correo de Burgos (puedes leer el artículo aquí) cubrieron la noticia de la conferencia. Para un servidor, aún con mucho que aprender, fue emocionante ver a la Ciencia y su divulgación en los medios y me sentí muy feliz de poder haber puesto mi pequeño granito de SiO2

Y no podía faltar un agradecimiento más. Llegué a Burgos con un conocido divulgador y me fui con un amigo. Desvirtualizar a Jesús Garoz fue todo un placer. Descubrí (aunque ya lo sospechaba) a un compañero químico apasionado de la Química, humilde y gran persona. Hacen falta científicos así. Hacen falta divulgadores así. Hacen falta, en definitiva, personas así. Todo un honor y privilegio. ¡Yo quiero ser como él! Y es que en el fondo, la Ciencia no deja de ser una excusa perfecta para hacer amigos y ayudarnos entre todos.

¡Un día para el recuerdo! Con Jesús, minutos antes de comenzar la conferencia. 

Notas:

1) En la presentación aparece @icaldea pero mi querida Lola Calvo, profesora de Biología y Geología, es @lcaldea. Mea culpa, ¡mil perdones!

2) Para saber más sobre la conferencia, no te pierdas este resumen con más información e imágenes de Jesús Garoz (@JesusGarozRuiz) en su blog Moles de Química.

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